Casablanca: la reorganización más necesaria que nunca
En Marruecos, hablar de actividad económica es hablar siempre de Casablanca y su región, no es por casualidad que el 80% de las cifras de negocios de las empresas de esta clasificación se desarrollen en en esta ciudad.
Los años pasan sin que la metrópolis pierda su posición de único polo de negocios integrado, no solo en Marruecos, sino en toda la región de África del Norte, por todo esto las grandes multinacionales la eligen para implantar sus filiales regionales.
En el imaginario colectivo del marroquí medio, Casablanca es sinónimo de éxito económico, de oportunidades de trabajo y de negocio. Por ello, esta ciudad es el primer proveedor de empleo del país y en ella se concentran también la mayor parte de las inversiones tanto nacionales como extranjeras
Con estas condiciones, nadie se asombra con el hecho de que el eje Casablanca, Mohammedia y –en menor medida- Settat concentren 370 de las 500 empresas más grandes del país. Es un hecho que los líderes de clasificación en Casablanca lo son también a nivel nacional, con empresas como Samir, OCP, ONE, Altadis Maroc, Afriquia, SMDC, Groupe RAM, Total, Marjane, Consumar…
Pero en este marco optimista de crecimiento surgen numerosos puntos negros que empañan el crecimiento de la ciudad y su región empezando por la anarquía que caracteriza la gestión local. La ciudad de Casablanca es una de las peores organizadas del Reino, tanto desde un punto de vista urbanístico como estratégico.
No se pueden distinguir los barrios residenciales de los industriales o de las zonas comerciales ya que todo está mezclado en un desorden gigantesco; está desorganización es la ilustración perfecta de las disparidades que caracterizan a la sociedad marroquí.
Chalets y chabolas conviven en la misma avenida, eso sin hablar de las urbanizaciones puestas en no importa donde ni como, según como le venga al promotor inmobiliario, o la falta de infraestructuras necesarias para una vida sana (espacios verdes, zonas de ocio).
Esta situación perjudica sensiblemente a Casablanca con respecto a sus competidores del Mediterráneo (Túnez, El Cairo, Beirut, Estambul…) A todo esto hay que añadir los enormes inconvenientes de tráfico y de transporte que caracterizan el día a día de Casablanca.
Solo una estrategia clara para la ciudad y su periferia con objetivos claros en función de determinados horizontes puede salvar la ciudad; de lo contrario, la anarquia acabará por asfixiarla. Por ello se impone la necesidad de desplazar las industrias que tanta desorganización causan y trasladarlas a las ciudades circundantes.
Pese a todo lo dicho, Casablanca es el centro de los negocios en Marruecos y cualquier empresa con intención de implantarse de manera ambiciosa en el país deberá tener algún tipo de sede operativa en la ciudad, si no su organización central.
¿Por qué Casablanca como centro de operaciones para su empresa?
